Curvatura del pene.
Enfermedad de La Peyronie

La enfermedad de La Peyronie (también conocida como “induración plástica del pene o IPP”) es una afección caracterizada por la curvatura o desviación del cuerpo del pene. Este hecho es causa directa de la presencia de una zona de tejido fibrótico en la túnica albugínea que recubre los cuerpos cavernosos, la cual aún no se sabe con total precisión por qué aparece.

¿Cómo saber si tengo la
enfermedad de peyronie?

Lo primero que cabe destacar es que la enfermedad presenta dos fases de evolución:

  • Fase activa: es un proceso inflamatorio caracterizado por la presencia de dolor, sobre todo durante la erección, y de progresión gradual de la curvatura. Es la fase que tiene lugar inicialmente, y en ella el tratamiento es más difícil.
  • Fase inactiva: una vez que cesa la inflamación y el dolor, la desviación del pene se estabiliza en un punto en el que ya no aumentará. Este es el momento idóneo para llevar a cabo el tratamiento.

El hecho de tener un pene curvo es algo bastante común entre los hombres, y no tiene por qué ser sinónimo de enfermedad de La Peyronie, o suponer algún problema para la vida sexual del paciente. De hecho, en aquellos pacientes con una curvatura menor (aproximadamente 30º o menos) y sin problemas de erección la recomendación es la de no tratar, ya que normalmente no supone ningún problema a la hora del acto sexual. Por tanto, si usted tiene una curvatura peneana pero no presenta impedimento sexual, no hace falta que visite a su médico por esta razón.

Síntomas de la enfermedad
de La Peyronie

Los síntomas típicos que podrían orientarnos a pensar en una enfermedad de La Peyronie son:

  • Dolor durante la erección: no es un dolor intenso, pero causa importante molestia, sobre todo a la hora de las relaciones sexuales. Es característico únicamente de la fase aguda.
  • Deformidad del cuerpo del pene: en esta enfermedad suele darse de forma más marcada; las incurvaciones leves no suelen suponer un problema. Lo más común es la desviación hacia dorsal, a veces acompañada de hacia lateral. La curvatura hacia ventral es más extraña. Dicha deformidad se observa de forma más acentuada durante la erección, aunque también suele ser visible en estado de flacidez.
  • Presencia de una placa fibrótica: se trata de un área palpable de induración con bordes bien definidos, que suele situarse sobre la superficie dorsal del pene.
  • Acortamiento del pene: observable por el paciente durante la evolución del proceso. 
  • Disfunción eréctil: es común que esta otra afección acompañe a La Peyronie, de forma que se complica aún más la vida sexual del paciente. Muchas veces este hecho tiene gran relación con la situación psicológica, por lo que tendrá gran importancia la valoración psicosocial del paciente.

Por tanto, si usted observa un cambio deformativo de su pene de forma progresiva, acompañado de alguno de los síntomas indicados, será conveniente que consulte a su médico habitual para que le derive al urólogo si fuese necesario. 

Aunque una buena anamnesis y una correcta exploración suelen ser suficientes, para la confirmación del diagnóstico es posible la realización de pruebas complementarias como la ecografía peneana, la cual permite observar la placa fibrótica con gran claridad.

Problemas habituales de
los enfermos de peyronie

El mayor impedimento en este tipo de pacientes suele ser el puramente sexual, ya que hay casos en los que la curvatura es excesiva como para poder realizar el coito de forma satisfactoria. Además, otro problema bastante habitual es el dolor durante la erección. 

Sin embargo, las diversas opciones terapéuticas suelen ofrecer grandes resultados.

¿Qué es la fibrosis peneana?
 
La fibrosis aparece como resultado del proceso cicatricial que tiene lugar tras un incidente inflamatorio en un tejido, en este caso, de la túnica albugínea del pene. 

Para entenderlo mejor, este proceso tiene varias fases:

Primero, tiene lugar un traumatismo peneano como el que puede producirse durante el coito al realizar posiciones “peligrosas”. Esta lesión directa da lugar seguidamente a una inflamación del tejido. En este caso, al traccionarse de la túnica albugínea (envoltura fibrosa de los cuerpos cavernosos del pene), la inflamación se dará a dicho nivel. El proceso de inflamación en el organismo implica muchos componentes y es bastante complejo, pero su principal objetivo es la cicatrización del tejido.

Pasado un tiempo en el que la túnica permanecerá inflamada (dando lugar a los síntomas típicos de la fase activa), el tejido comenzará a cicatrizar. En este punto, la desviación que haya provocado el suceso inflamatorio será irreversible (si no se da tratamiento), y se mantendrá sin nuevos cambios. 

A veces, este proceso cicatricial es excesivo y se forma un acúmulo de tejido fibrótico (placa fibrótica), dando lugar a lo que se conoce como fibrosis peneana. Este suceso suele estar favorecido por situaciones como: diabetes mellitus, hipertensión, dislipemias… (es decir, patologías que tienen repercusión sobre los procesos de cicatrización).

¿Qué tratamiento soluciona
la curvatura del pene?

En el caso de la enfermedad de La Peyronie, existen varias alternativas tanto médicas como quirúrgicas a la hora del tratamiento, obteniéndose buenos resultados en la mayoría de los casos. Cabe destacar que, aunque el mejor resultado se obtendrá al intervenir en la fase crónica o inactiva de la enfermedad, también se puede actuar en la fase aguda para disminuir los síntomas y evitar la progresión. Algunas de las alternativas terapéuticas son: 

Cirugía

La opción quirúrgica suele ser la más eficaz en la mayoría de los pacientes. Esta se realizará siempre en la fase de estabilización de La Peyronie.

El grado de indicación quirúrgico depende de la repercusión que tenga la enfermedad sobre la vida sexual del paciente, lo que depende principalmente del impedimento físico que suponga la propia curvatura peneana y de la presencia o no de problemas de erección asociados. Las opciones quirúrgicas son:

Plicatura del lado no afecto:

Se trata de acortar longitudinalmente el lado contrario al que presenta la zona cicatricial y así conseguir enderezar la dirección del pene. Los resultados son muy buenos, pero su principal problema es que supone una disminución de la longitud del pene en unos 4 cm.

Incisión de la placa:

Existe la posibilidad de extraer al completo la placa y colocar un implante en la zona de la túnica albugínea que queda libre, o bien realizar pequeñas incisiones y recubrir la zona con tejido propio para reforzarla.

Prótesis peneanas:

Se introducen en los cuerpos cavernosos (encargados de la erección) unos pequeños tubos con capacidad de reproducir la función eréctil. es por ello que esta opción estará especialmente indicada en pacientes con disfunción eréctil que no respondan al tratamiento.

Ondas
de Choque

Se emplean ondas de pequeña energía que se proyectan sobre la zona de la placa fibrótica. Esta opción ha demostrado reducir el dolor y mejorar la erección, así como reducir en buena medida la progresión de la desviación peneana. Es por ello que es una técnica de elección durante la fase activa de la enfermedad.

Inyecciones
de colagenasa

La colagenasa es una enzima natural capaz de hidrolizar los enlaces del colágeno, el cual es el principal componente de la placa fibrótica. Se administra mediante inyección intralesional justo en la zona de la placa, de forma que se puede conseguir disminuir su tamaño, aliviando considerablemente los síntomas. 

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